Una hermana desde Bolivia nos ha enviado una carta que queremos compartir con todos vosotros,  los amigos de FundEO. 

 

Como siempre empezar agradeciendo la experiencia de fraternidad que nos regaláis con vuestro corazón humano y servicial. 

Este año para todos ha sido muy especial. Los universitarios han seguido las clases de modo virtual y los escolares, semipresencial…

También hemos ensanchado el concepto de las «becas». Lo que hemos perseguido desde el inicio es dar la posibilidad de que toda persona pueda desarrollar las potencialidades que tiene, sin que la economía o la falta de permeabilidad de nuestro entorno, les impida ser felices y vivir dignamente. Y siempre es una alegría cosechar tantos frutos como se recogen en el tiempo.

Decía que hemos «ensanchado» el programa becas para acoger a los más vulnerables… A los discapacitados que no encuentran ofertas laborales; a los drogodependientes que buscando «fortuna», cayeron en la red; a tantas mujeres que, todavía jóvenes, tuvieron que renunciar al sueño de una profesión porque formaron una familia siendo casi adolescentes… 

Bueno, la cuestión es que este año han finalizado tres mujeres: Medicina, enfermería y gastronomía. Y se les ha abierto un futuro de esperanza a dos varones: Jorge Luis y a Remigio, un muchacho desorientado, que a los 18 años tenía ya dos hijos, y que -como el hijo pródigo- ha decidido volver a una nueva vida…

Y termino. No os canséis de ser buena gente, porque nosotras sentiríamos que se nos hunde el barco… Un abrazo muy grande para todo el equipo.

 

Hna. Blanca Sanz Hidalgo stj